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| Nibali entrando en la meta de Sheffield |
Los abandonos de los dos grandes favoritos (Chris Froome el día del pavé, y Alberto Contador en la bajada del Petit Ballon) infravaloran el valor de la victoria de Nibali. Pero, viendo las estadísticas, el siciliano ha ganado este Tour de forma incontestable:
- Cuatro victorias de etapa, tres de ellas con final en alto (La Planche des Belles Filles, Chamrrouse y Houtacam).
- 19 días como líder del Tour.
- Más de siete minutos de ventaja respecto al segundo clasificado en la clasificación general definitiva.
Y a todos estos datos, debemos sumar lo más importante: la sensación de superioridad sobre el resto. En repetidas ocasiones, el ciclista de Astana ha sido capaz de soltar con mucha facilidad a rivales como Tibaut Pinot, Richie Porte o Alejandro Valverde.
Todos los ataques del italiano demuestran que podía ganar este Tour con o sin Froome y Contador. Incluso se le ha criticado por atacar en exceso, cosa que me parece incomprensible. Deberíamos aplaudir a los líderes que quieren demostrar su fuerza cada día, no a cuentagotas.
Con esta victoria, el tiburón ha entrado en el elenco selecto de ciclistas que han vencido las tres grandes vueltas (Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España).
Probablemente, Nibali no ha ganado el Tour más disputado de la historia pero sí que ha ganado la ronda francesa de forma espectacular cuando podría haberlo hecho de una manera mucho más contemplativa y defensiva, cosa que no podemos menospreciar. La exhibición del siciliano durante la Gran Vuelta demuestra que es un hombre que debemos tener muy en cuenta de cara al futuro, aunque deberá refrendarlo el año que viene cuando pelee mano a mano con Contador, Froome y Quintana.

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